Se despide abril con niebla y fresco en Sanabria, al noroeste de Zamora. No les ha importado a los ciervos que antes del amanecer otean en la lejanía. Igual de madrugador, mi amigo Marco los divisa y capta una hermosa imagen casi onírica.

Esta noche soñaré con pacíficos y cautos ciervos. Ellos velarán mis sueños sin saberlo.

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