El pasado está bien presente. La memoria aleja o acerca recuerdos al capricho de los sentimientos y los acontecimientos. Tres días después de la muerte de mi hermano Javier, el cartel de su última exposición en París me trae a la memoria toda su vida. La que compartimos juntos y la que iba contando. En pleno barrio latino de París, expuso hace cuarenta años cómo plasmó sus prolongadas estancias en Marruecos: veinticuatro cuadros llenos de color y sugerentes formas, que casi se pueden tocar y oler. ¡Va por ti, Javier!

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