En lo alto de una escombrera, desafiando la canícula de Madrid en Julio (36 grados a la sombra y 40 al sol, algunos días), crece y ha florecido un espléndido ejemplar de datura stramonium. La vida sobrevive a la sequedad y al continuo trasiego de camiones y excavadoras. Paradójicamente es una planta psicoactiva y extremadamente venenosa. La ingestión de cuatro hojas o de cinco gramos de semillas produce la muerte. Hay belleza en esta conjunción de Vida-Muerte.

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