Son largos mis días ahora,

cortos mis plazos fijados,

bruscas mis noches soñadas.

Se estira el tiempo,

omnipresente,

se contrae por momentos,

ausente.

Vela la noche y ensueña el día,

borra los lindes de la luz

y de las oscuras sombras.

Cercanas campanas de iglesias

dan implacables las horas,

las medias y los cuartos:

cuentan los latidos pausados

que a este corazón aún le quedan.

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