En la primavera del 2001 moría con 67 años uno de mis mejores amigos de la década de los 90: el  pintor José Luis Verdes de la Riva, único español galardonado con el Gran Premio de la XIII Bienal de Sao Paulo y colaborador habitual de El País.

Aprendí de él a ver muchas cosas con su mirada penetrante e incisiva, en largas conversaciones en enorme finca de olivares de su familia, que gestionaba como perito agrícola, con visión pionera.

Parte de su obra puede verse en el Museo Rafael Zabaleta-Miguel Hernández, de Quesada, Jaén, donde residió una gran parte de su vida. Sus heerederos donaron al Museo Reina Sofía su principal obra “El Mito de la Caverna”, toda una investigación sobre la identidad y la libertad, basada en la alegoría de Platón. A día de hoy  siguen luchando para que se exponga y no quede en los sótanos cavernarios del Museo.

Un autoretrato dedicado vigila en estos momentos tres de las miniesculturas que construyo. Son las elegidas por otras amistades aún vivas, que entregaré en cuanto se pueda viajar.

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar