Almas solitarias no son almas,

son las solas y los solos

de un mundo lleno de gente.

Hay quien busca la soledad que no tiene

y quien huye de ella, porque le aterra.

En islas lejanas y aisladas,

siempre me acompañan

infinidad de estrellas que guiñan,

el rumor de la brisa

y el olor a olas y caracolas.

En cementerios abarrotados,

me muerde una soledad

que horada mi piel y roe mis huesos.

Vivos y muertos mezclan

historias vividas e imaginadas,

susurradas en aparentes silencios

que retumban como truenos.

Todo se desvanece ahora

en una blanca pantalla vacía,

como un sueño colectivo hecho de sueños.

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