Vive tranquila esta tortuga entre lotos y lirios. Nos conocemos hace tiempo. Salgo de la cabaña al borde del estanque, que mi amigo Nico construyó como remanso de paz nocturna para sí, y me ha dejado muchas veces.

Hoy no tengo a mano nada que darle para comer, como en otras ocasiones. Nos miramos. Se deja fotografiar sin pedir ya nada a cambio. Después nos miramos mientras transcurren lentos los minutos. He entrado en su feliz universo reducido.

Ahora su imagen me lleva a otros lugares, a otras tortugas gigantes de las Islas Galápagos, a otros jardines donde crié tortugas. Recuerdos que se esfuman en mi memoria. Esta tortuga es todas las tortugas. Este instante es todos los instantes.

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