“El roce hace el cariño” dicen

y a veces es así,

también las rozaduras,

que producen escozor,

que dejan cicatrices,

tatuajes difíciles de borrar,

que sirven para reprochar

y alimentar la irritación.

No deja de ser fricción el roce,

que produce chispas y calor.

“Quien bien te quiere te hará sufrir”, dicen.

No es verdad.

Quien bien te quiere te deja libre partir. 

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