Más allá de los cables de alta tensión y de los nubarrones, siempre hay luz. Al amanecer, al atardecer o cuando pase la tormenta en uno, dos, tres días o más. Los pensamientos de pasado y de futuro nublan la claridad. Mejor dejar que pasen, antes de hablar, decidir o actuar.

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar