Se han llenado los campos de margaritas. En mi infancia, las novias iban deshojando uno a uno sus pétalos para estar seguras de si le querían: sí, no, sí, no. El último creían que les confirmaba su intuición.

Se acercan las elecciones en la Comunidad de Madrid. La mayoría tiene claro si votar o no y a quién. Al final, deciden los indecisos. Si después de sopesar “pros y contras”, todavía no lo tienes claro, sugiero votar y, si no te da pena deshojar una margarita silvestre, emplear el mismo método para elegir a quién votar.

Este método puede aplicarse para todas las decisiones que hay que tomar en la vida. No te comas más el coco. Lanza una moneda al aire a cara o cruz. Si te da vértigo la caída la de la moneda, demórate un minuto y cada pétalo te traerá una duda o una certeza. Fíate del último.

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