Hoy día, más que nunca, es necesario defender y proteger la existencia de las pequeñas tiendas tradicionales. Muchas personas, sobre todo mayores, no pueden desplazarse lejos de sus casas ni depender para sus compras solamente de hijos o nietos.

Las grandes cadenas de supermercados van copando paulatinamente ciudades y pueblos. Si no se ayuda de algún modo a estos pequeños comercios familiares, no solamente aumentará el desempelo, sino que dejará indefensas a las personas más vulnerables, por edad o por falta de recursos.

Personalmente combino comercios locales, pequeños supermercados y el mercadillo municipal, según lo que tenga que comprar. 

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