Hay muchos lugares en el mundo, pero hay uno que es el tuyo y te estaba esperando. Puede que sea para toda la vida o para una etapa fundamental de la tuya.

No importa si lo eliges por una corazonada, por razones prácticas o porque los caminos te llevan cerca de un lago, y el cielo se nubla y se despeja cuando miras arriba y a lo lejos.

Quien no elige se dará cuenta, tal vez al final de su vida, de que su lugar en el mundo fue en el que se fue quedando hasta formar parte del paisaje. El ecosistema lo integró.

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