A quienes nos gusta observar a los animales nos sorprende a veces que se comporten como humanos. Si además nos dedicamos al acompañamiento terapéutico, comprobamos que muchas de nuestras conductas son muy animales.

El pavo real de la imagen se pavoneaba delante de un gallo, no sabemos si para seducir, competir, amenazar o simplemente mostrar la hermosura de su cola desplegada, satisfecho de sí mismo.

Demasiados gallitos y demasiados pavos reales en esta sociedad patriarcal y machista.

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